miércoles, 29 de febrero de 2012

Conciliación

Qué más... qué me digan: ¿qué más puedo perder?.Todo lo que me mantiene y todo lo que me destroza, si no busco la paz huyo del infierno...Si en cada instante la sien se desprende, descompuesta ya no late, ya no cree, perdida se carcome. Enreda el tiempo desesperando al final, destruye sus pasos he ignora tan solo su simplicidad; su historia, esa de la cual se remuerde los labios, de la cual se culpa al perder... Si acaba esperándole, inventándose, recordándolo... como si no existiera entre el camino, vagando y matando cada recóndito de lo que es, es casi lamentable. Y es ahí donde la encuentran, casi como un fantasma quizás con la esperanza puesta en un infortunio del destino, fragelandose entre canciones que ni siquiera escucha, canciones de otras manos, sueños de otros seres, caprichos solo por una mirada, ni siquiera por un existente... Jamás para ella, jamás de ella....Y será que cuando ya no la recuerden, se deje en paz?... Será que lo que ordene a su favor ya no dependerá de como suene el día, de como suene la noche... Vuelvan, vuelvan, el llanto le proviene del alma. Y qué puede encontrar si ya renegó y no sostiene más en sus manos que un viejo papel.


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