jueves, 3 de marzo de 2016

R-e-vueltas de una noche





En todas las revueltas mentales que tengo, siempre intento hallar el rumbo que haga encontrarme otra vez… Hay tantas veces que cultivo el tiempo en mi cabeza, como si haya afuera no hubiera lugar y es que en ese momento he destruido todo de mi, revolviendo la alegoría de la felicidad, y es por eso que cuando no me encuentro finalmente, prefiero quedarme acá.

Y es que he vivido la vida de los transeúntes y la del solitario, he aprendido de las miradas a los ojos y de las miradas al espejo. He sentido el dolor de querer ser parte de todo, del amor incondicional y de también, buscar el amor propio. Me he encontrado en compañía, en el confort incomparable del calor humano, pero también me he asustado de depender de ese estado para poder sobrevivir… y es que no hay nada igual a esto de encontrarse entre dos y volver un espacio un universo de posibilidades parlanchinas, de eterna complicidad y de esa afirmación tan tenue que la sientes en los poros… pero es que me he acostumbrado tanto a mi, que se me olvida que los necesito, que me he acostumbrado tanto a mi que los veo frágiles - ¡que se me quiebran!- que cuando veo su cruz, solo quiero dibujarles lo que mis aprendizajes me han llevado a entender las mariposas!…- y tu? -, a pues claro, no poseamos lo que no nos corresponde!.

He estado anclada tanto tiempo buscando un libro que reconstruir, un horizonte que navegar y una fuente que sanar, que me he olvidado que los pies ¡también los puedo plantar!… Tengo miedo de mi y de la gente, tengo miedo de los que han dejado de creer porque cuando los miro, sé que yo también lo haré - he irónicamente ya me pongo las rodilleras antes de echarme a volar-

En estos cortos años me he perdido más de lo que en el mismo viaje he tenido que hacer… y lo acepto y lo profeso, pero algún día me gustaría armarme al galope, o al viento, o a la tierra como los escarabajos y dejar de buscar el camino que me lleve a mi otra vez. Ese día… ese día!




Nicole.

Borrador del futuro.

Sonidos movían lo que a mi alrededor se descomponía,
son eternos y sigilosos agujeros que te anclan al suelo.
Intentó comprender lo mejor que puedo
y mis entrañas se retuercen cuando mi descontento florece.
Es que soy lo más dispar, hasta mis huesos
temen del frío que me obligo para no saber,
pues siempre lo sé.
Dentro se retuercen y quiebran platos,
en una pelea
constante de voces ajenas,
y fuera estoy
como observador terciario,
como simple espectador.
Dónde estamos,
Dónde estoy.

N