sábado, 26 de febrero de 2011

Una Grande Teresa Wilms Montt

BELZEBUTH
(Poema de Teresa Wilms Montt,
escrito en Madrid en 1919)



Mi alma, celeste columna de humo, se eleva hacia
la bóveda azul. 
Levantados en imploración mis brazos, forman la puerta
de alabastro de un templo.
Mis ojos extáticos, fijos en el misterio, son dos lámparas
de zafiro en cuyo fondo arde el amor divino.
Una sombra pasa eclipsando mi oración, es una sombra
de oro empenachado de llamas alocadas.
Sombra hermosa que sonríe oblicua, acariciando los sedosos
bucles de larga cabellera luminosa.
Es una sombra que mira con un mirar de abismo, 
en cuyo borde se abren flores rojas de pecado.
Se llama Belzebuth, me lo ha susurrado en la cavidad
de la oreja, produciéndome calor y frío.
Se han helado mis labios. 
Mi corazón se ha vuelto rojo de rubí y un ardor de fragua
me quema el pecho.
Belzebuth. Ha pasado Belzebuth, desviando mi oración
azul hacia la negrura aterciopelada de su alma rebelde.
Los pilares de mis brazos se han vuelto humanos, pierden
su forma vertical, extendiéndose con temblores de pasión.
Las lámparas de mis ojos destellan fulgores verdes encendidos
de amor, culpables y queriendo ofrecerse a Dios; siguen
ansiosos la sombra de oro envuelta en el torbellino refulgente
de fuego eterno.
Belzebuth, arcángel del mal, por qué turbar el alma
que se torna a Dios, el alma que había olvidado las fantásticas
bellezas del pecado original.
Belzebuth, mi novio, mi perdición...









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Es una de las mejores poetisas que pudieron existir... un gran ejemplo a seguir... 

jueves, 24 de febrero de 2011

Nostalgias










Algodón de lluvia en el cielo...
Debo decir que soy amante de los días sin sol,
más que el verano me agrada mucho más el invierno, aunque ya no se pude distinguir 
qué es lo que es...
La sensaciones que te deja el olor de las nubes
es algo inexplicable, la sensación en los ojos, menos aún...
Me agrada tanto el mar como el desierto, porque sin duda
el cielo es uno mismo...
Los contrastes incomparables de marrones, de amarillos, de plomos y rojos atardeceres, 
con el recuerdo permanente de lagrimas que caen en el rostro al romper las olas
y el pasto impregnado en los pantalones 
al disfrutar el relajante y necesario humo de un cigarro al caminar...
Vivir


jueves, 17 de febrero de 2011

Ilumina

Es como el sol contemplaba las sombras de aquellos transeúntes que inquietos rompen en desgastar un poco del camino y desear sentir el vuelo de miles  al mirar al horizonte... Como era que desde el aire fabricaba mil colores y no me asustaba, porque la tranquilidad era de aquellas que las olas te hacían soñar...
Como era que me perdía con tan solo inhalar las voces que mueven en las noches a mi almohada ... Tranquilizantemente verdes colores

sábado, 12 de febrero de 2011

De lo que es...

Desde el desierto la música suave y deprisa,

después ves al cielo y comprendes que viene después de ir en un soplo al mar

y devolver lo que miras con nostalgia a creer que tus manos imaginan al papel,

tal cual se sentía esa tierra de niñez...

Descubrir, árboles que se mantienen con las lágrimas de un solitario paseo a la ribera del corazón.

viernes, 4 de febrero de 2011

una improvisación

Tan joven y tan vieja ... una frase para comenzar...


Me da temor pensar que la soledad se desprenderá de mi
me da miedo sentir que la rutina me absorbe y sin más
no sé que haré mañana...
Es impredecible lo que se vuelca después de lo que el viento trae
Inquietante el sentimiento ofuscaste al correr,
Inerte mis huellas que se desvanecen al amanecer...
Ayer!... quizás hoy sea más difícil... 
pájaros a la luz del sol ... y yo que me pierdo en el sol
una cama congelada y vuelvo a recordar


Hojas a la par de un pensamiento 
otras más en el cenicero cuando el ultimo cigarro se vuelve a armar...
Amar ... quién hablo de amar?
Es que en la alborada el taciturno deja libre el desenfreno,
y una constelación espera inquieta a aquellas
abrumadas ilustraciones...


Es como lo que soy y somos tiene que ser, 
pero yo no lo soy, improviso
y mis hojas en el otoño me recuerdan al viento golpeando,
a la briza del mar y a las olas en donde descomponía el pensar,
allá lejos donde solía descansar... 


Es que algún día las horas se detendrán 
y encontraré la melodía perfecta para la historia de mis oídos
para saber si es cierto un poco
y para volver a traspasar un poco de aire
al polvoriento  latido de cristal...


Mañana