jueves, 11 de agosto de 2011

En aquellas horas que el tiempo se moldea en una transición interminable,
sollozos entre la bruma y el temblor del cuerpo después de la media noche.
Todo se vuelve y participan los recuerdos, jamás comprendemos,
jamás seguí la coherencia, pero si es, es que siempre sentí.

Es tiempo, es una falsa ilusión, es desincronizacion, jamás fue destino;
 no sé por qué temer, no sé por qué escapar.
Que todo se me hacia nada, como los pies volvían al camino.

Que  la verdad la reprimía y le oculté lo que pocos veían,
en un destiempo, quizás descubrió. Después, cómo saberlo.
Sentimientos de inocente veía pasar hoja tras hoja,
risas e incertidumbre de aquel original sentir,
pues era mucho más gracioso, pero verdadero.
Pues si no le creyó, ella tampoco se lo creía.
Y la vida, qué iba a entender de la vida, si solo es vivir.

Los pájaros suenan, solo sé que siento.


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