
y seguir imaginando lo que de las ganas se me arranca hacia el espacio
y me perpetua como una estatua... Pequeño corazón de metal...
Mis manos ven las sentencias del corazón, cuando tu voz no estuvo más...
recuerda mi piel el estremesimiento al palpar tu calor...
Al tibio grito de un abrazo desesperado...
De aquellas palabras que de mi boca nunca salieron...
que se quedaron hay y jamás dijieron Amor.
Es como sentirse ser un fantasma,
al pasar mi corazón y tu sin mirar... sin estár...
las piernas eran imperdonable al reflejo de tu presencia...
En mis manos se congelaron aún más palabras que no te dí...
quizás por no querer correr antes de mirar, por querer
decir que no al palpito y llevarte a flotar lejos de aquí.
Es un canto opaco... y hoy mis recuerdos fabrican una tela
sobre el corazón... paraliza y no hay sanación...
Se muere el sonido... se silencia la musica...
un fantasma que no eras tu... sino que era mio para amortiguar
cuando sonara el reloj... para amortiguar el dolor de saber lo que no soy...
Y no es que te inventé.... si es que de ganas hablamos...
porque es quue hoy se reproduce un recuerdo que el polvo difumina,
pero que de vez en cuando llega a su nitidez
cuando vuelvo a recordar que solo no soy...
En una noche de gatos sobre el mar...
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