
El aire llora hojas inmensas al horizonte buscando fin.
La piel se congela a la par de un desvanecido tiempo,
retuerces en luz sin mover...como necroticos tumultos
asesinados sin razón.
El espacio nocturno roba los suspiros entre caminatas de astronautas.
Me estremezco y vuelvo hiedra.
Me ensordezco y las palabras se vuelven en papel palpitando.
Solo proyecciones mudas y quemadas por no ser dignas de tacto,
de no ser mirada, de no ser palabra.
Y llegan como flechas fotos calcadas en cada poro,
al sentir lo no imaginado y hacerte único de una vez- desifraría.
Instantes al borde de lo que corre en mis venas,
el palpito cigo-aturdido, moriría si mis noches fueran una,
al unico vuelo del alma,
par de tus voces a las mias intoxicando los labios
a la eternidas de un vaso puro.
De días improvisados y noches estalladas.
De una canción y el humo de tus pulmones a los mios.
N
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