jueves, 30 de diciembre de 2010

la pared del vino




El aire llora hojas inmensas al horizonte buscando fin.


La piel se congela a la par de un desvanecido tiempo,


retuerces en luz sin mover...como necroticos tumultos


asesinados sin razón.


El espacio nocturno roba los suspiros entre caminatas de astronautas.


Me estremezco y vuelvo hiedra.


Me ensordezco y las palabras se vuelven en papel palpitando.


Solo proyecciones mudas y quemadas por no ser dignas de tacto,


de no ser mirada, de no ser palabra.


Y llegan como flechas fotos calcadas en cada poro,


al sentir lo no imaginado y hacerte único de una vez- desifraría.


Instantes al borde de lo que corre en mis venas,


el palpito cigo-aturdido, moriría si mis noches fueran una,


al unico vuelo del alma,


par de tus voces a las mias intoxicando los labios


a la eternidas de un vaso puro. 


De días improvisados y noches estalladas.


De una canción y el humo de tus pulmones a los mios.




N

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