domingo, 2 de octubre de 2011


Que de las viseras nos equivocamos, que desde el alma se me remuerden las palabras. Estuve en instantes en que no era y hoy reconozco que perdía. Es en esa desincronía que me rearma las estructuras. Me retuerce, tiemblo y temo.
Instantes de abrazos se me esfuman sin dejar segundos, guardó y recuerdo en una caja de cristal, frágil y tan humana como yo misma. Libertades tengo entre sueños y pocas historias, tengo más años en mis relatos y en lo que de la piel se me arranca. En la inmensidad de lo que soy, uniones, muchos, unos al final, en aquellas articulaciones que me mueven el alma; ellos saben que nada les mentí, simplemente cerca de los ojos les hablé y es, así es!. Me falta aquello que en lo inconcluso quedó, sé que se escucha desde este lejano viento, con pies de marrones colores, hundido en una inmensidad de azules, en donde las olas rompen y no se nota, solo se siente. Sé en desvariados días que extraño los ojos que siempre me resguardan los temores, sincroniza mis pájaros con su canto y como perdida yo corro lejos. Entre tiempos que avanzan y me dejan atrás, me desarticulo, me retuerzo como lombriz, pero paradojicamente no feliz, unos me dicen que lo hago más difícil de lo que es, pues ese es mi afán eh!. Pero hoy, hoy necesito otros tiempos que me amarran los pies, lo sé, porque los colores se me empiezan a impregnar, ya el correr me cansa, pues mis ojos van en lenta transición, no comprendo como es, pero lo hacen, disfruto a perplejidad cada momento, aún así me enredo, los dedos, los pensamientos… todo es desvariante, sueño, eso sí, sueño!. La lectura me rasguña los ojos por eso las lineas huyen, yo las traigo y no hay tiempo, tiempo, eso es lo que se va!. 

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