Su nombre viene como el mar después de las mareas, los días se le van como a mi las palabras tratado de articular. A pasos lentos me remuevo los miedos. Cómo si comprendiera las luciérnagas que nacen en mis noches. Puedo no comprender infortunios nacidos en el camino, puedo insistir en que el tiempo pare, para correr a través de sus pensamientos, no puedo invocarle, su voz no oye a lo lejos; debería ser más cauta o kamikase, navegar simple a la par de la brisa. No puedo describir cada noche, pues solo lo revivo en mis derrumbadas almohadas. Y me puedo perder una y otra vez al leer el alma del que la voz se me apodera, ese que del mar tiene las raíces, de ese que de vida se le aproxima, de ese que me encandila al seguirle la sintonia de cada verso escrito para su amada Matilde. Podría gritarle, pero los pies se me pudren en tratar de caminar; los ojos me brillan insistentes hasta dejarme en tinieblas… me espanta mi propia sombra, el consuelo de un té me salva. Que si me recorriera los segundos, que si contuviera fantasmas, mis fantasmas, los suyos, en noches que huelo, que vuelo, que digo, que le contemplo. Allá pues si, entre lo propicio de lo desconocido, y entre algún jaque que le podemos volver al tiempo… como cuando entre las multitudes mis ojos se escondía con su presencia simple y odiada. Con sus manos en lo inmortal de un recuerdo y su voz guiando la mía. Descubriendo ausencia… y palabras retenidas. Y se va, yo me sumerjo para morir al mar, que me llevé, que me ahogue… Y que más podemos… si los cangrejos me sacan los ojos, los libros se me hacen imposibles y me pierdo el alma, sacando poro a poro… me seco, me inundo. Y las canciones se me hacen permanentes cuando lo que me fragmenta las imágenes me vuelve al horizonte, me vuelve al vuelo, pero intrínsecamente artificial. Y a quién, si otras manos le remueven el alma, y a quién si vive de lo que le impregna la inmensidad, de esas calles, de esas historias, de mis manos posando la madera de casas añejadas con sus alegóricas historicas de personicas con vidicas plasmadonicas en lo inmensico de las marcas de la vida. Me vuelven los demonios, me hunden compases, me desconecto y fluyo.
Continuará…
N
Gracias por lo de Rebelde, me produjo una risa irónica... después de leer tu publicaci´on me convencí aun mas, que el amor es para la gente real...
ResponderEliminarInsisto, tienes buenos gustos musicales
Escucho todo lo que tenga alma, menos a Cerati que ahora es un vegetal... Si, me gusta clapton, de hecho a su concierto me fui a pasar, y entre tanto bacile con la rata blusera. (perdón por si lo de Cerati fue muy cruel)En tus influencias vi harto rock argentino, como te va Pedro Aznar?
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