iba en un tipo de suspencion de diferentes tiempos, en diferentes estados,
le parecía que los colores no los podía apreciar como antes
era más el miedo a que todo se escapaba de sus manos,
era más que sentir la soledad al calar entre su espalda hasta llegar a los huesos,
era más que dejar de mirar al mar,
era más que buscarle una razón a todo.
Desde lo más profundo, cada paso era de verdad...
Lo insistente de sus metafóricos pensamientos
indagaban en lo que faltaba, en lo que encontraba, en lo que era.
Todo se movía a una velocidad que jamás logró comprender,
que le asustaba, que la irritaba, que la desconcertaba, que la reprimía,
que la envolvía en los más extraños parajes
que la llevaba y la traía como las olas llegaban a la orilla.
Sus raíces en las más tristes conversaciones se anudaban
para dejar prisionero todo su sentir...
Todo lo que volvía a comprender se le esfumaba en otra,
cada momento se acentuaba más y su sonar
constante y demarcador, hasta en los sueños se ilustraban,
hasta en su recorrido esas canciones se escuchaba,
iba perdiendo compases en su desesperación
Todo lo que parecía ser parte de su verdad
no era más que el comienzo,
era como estallidos de múltiples tonos
se convertían en imágenes que recordaba, que analizaba,
se correspondían al inherente sentido de vivir...
y sin más cobro lo que era de su sentido
casa paso era un pequeño bote que la llevaba
a la aventura primera de verse volar...
se verse sentir, sentir cada molécula de vida explotar en su rostro,
el palpitar de su verdadero sentir, su humana naturaleza,
acompañada de toda la extensiones de su prematura alma
para volver a creer.
Como lo maravilloso que puede resultar, desde lo más profundo,
lo simple y desconocido, lo desamparado e inmenso,
lo incomprensible y llamativo, todo ese nacer, todo ese ser
todo ese '' Crecer '' , ese dejar de acomodarse
y liberarse sin miedo, el explorar más allá de lo que se es en instantes.
Es hay cuando ella conoció que el tiempo era solo
la música que acompañaba lo extraño de su sincronía,
de sus composiciones, de sus obras, de su camino.
Así fue como de un estallido desconocido todo en paz
y en tenue blancura quedó,
ya todas aquellas voces habían parado, para escucharse a ella misma
el libro que había dejado a la mitad
como en un flash se había retratado en su memoria
y lo que había quedado inconcluso ya estaba saldado,
pues desde siempre estuvo sobre sus ojos, sobre su espalda, era su historia.
Y es que siempre había disfrutado
de aquellos días en que pertenecía a nadie
y en que el cielo había prometido llorar...
en sus manos se prendía una paz que a sus pulmones traspasaba,
con un poco de sigilo sus palabras ahora prometían traspasar a las paredes,
pues hoy podía entender lo que el tiempo
le guardaba desde que su luz... era del universo.
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| Boucq |

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