Se llama a si misma libertad,
comprendió después de largos años
su invertidas y desarticuladas palabras;
prometía a su despegue, ehy, espera…
Cantaba a las estrellas para reflejar
en lo inmenso a aquel que se quedó,
Eran diferentes, pero ella los contemplaba
en cristales desprolijos de unidad, unicos
serenos, en tiempos diferentes, en alamas dispersas,
pero siendo uno siempre.
No hay explicaciones al querer desaparecer,
pues el alma le amarraba los latidos,
de sus manos florecían, cada tarde, únicas miradas;
unas se iban con el viento, otras les despedazaban los ojos.
Perdía rumbos, pero sabia como encontrarles.
Uno, dos, tres, decía despacio en los sueños…
Plap! Se le aparece el que resguarda el canto,
jamás lo espero, pero sus pies eran de mares inmensos,
leía libros, le leía el corazón, era tan inmenso como el mar,
en sus ojos lo encontraba y se quedó.
Arremetido, dos… Plap! .
Pájaros tenía en la frente,
en el vientos sus mensajes llegaban intactos,
desde siempre fueron uno, desde siempre estuvieron serca,
le decía, ella esperaba.
Dispara, no estoy, ahora sí.. Plap!
en melancólicos, volvía a encontrar lejanas sensaciones,
era como la parte que intentaba borrar,
se desesperaba en instantes,
pero le encontraba sumergido debajo de sus propios ojos…
Era, uno, dos , tres,
y sus pies amarrados al aire,
sus manos al suelo y volaban en inmensidades a las sombras
de sus árboles secos…
De borrachos recuerdos que jamás lloró, las menos les soltó
Siempre a tiempo. Se llamaba a si misma, libertad.
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